Consternación (con la sombra del miedo a cuestas), por José Rafael Herrera

Hoy el miedo es la institución más sólida con la que cuenta el gansterato venezolano. Su sombra cuelga sobre los hombros de la ciudadanía para mantenerla consternada. Y será necesario recuperar, muy por encima del espejismo de la esperanza, la virtud, el coraje y la inteligencia necesarias, para poner fin al yugo opresor y poder recuperar el país. Continúa leyendo Consternación (con la sombra del miedo a cuestas), por José Rafael Herrera

ASDRUBAL BAPTISTA: Un economista postmarxista. Por José Tomás Esteves Arria

Uno le debe miradas a los vivos: y a los muertos solo se les debe la verdad. Voltaire Creo que conozco a algunos economistas prominentes.  A Pedro Rosas Bravo, lo conozco muchísimo, estudié 4 de los cinco años de la carrera de economía con él, y años después hasta fui su subordinado en la antigua dirección de investigación económica del Ministerio de Hacienda. Pedro Rosas … Continúa leyendo ASDRUBAL BAPTISTA: Un economista postmarxista. Por José Tomás Esteves Arria

Elogio de la esperanza (redivivo y redivivo)…, por Rafael Muci-Mendoza

A Fabi, el primer amor de abuelo, de su Abu… Perdóname, luego te he sido cinco veces infiel, tengo cinco amores más, como tú, dones maravillosos de Dios… 16.06.2020 Querida Fabi: No me lo explico… El régimen venezolano ha sembrado droga en todo el mundo como vía para contaminar y deteriorar a su juventud y hacer del país un parapeto sin capacidad de reacción; ahora … Continúa leyendo Elogio de la esperanza (redivivo y redivivo)…, por Rafael Muci-Mendoza

Ionesco “comunicado”, por Alfredo Coronil Hartmann

Una espesa nata de futilidad, de hueca algarabía, un vivir hacia afuera, para que lo vean otros, no para vivirlo ellos, un maravilloso avance tecnológico, no al servicio de mayor profundidad y logros, sino de hueca frivolidad y ridículo exhibicionismo. Pierden, no sé si repararán en ello, la fruición, las delicias de una intimidad plenamente compartida, vivida con ardida plenitud y entrega. Continúa leyendo Ionesco “comunicado”, por Alfredo Coronil Hartmann