EL ÁNGULO OBTUSO, por: Alfredo Coronil Hartmann

El “mataburro” como llaman en lunfardo al diccionario, es prístino: obtuso. , obtusa. adjetivo. 1 boto, romo, despuntado. agudo. 2 torpe, tardo, lerdo, rudo, tupido, cazurro (col.). Es esa la acepción que le doy en el título y no la figura geométrica del angulo obtuso. Para referirme a ciertas vertientes dentro de la opinión pública, que rozan el perfil del mentecato o mentecaptus.

Verdad de pero grullo, Venezuela ha caído en el degredo y los venezolanos al parecer hemos perdido la capacidad de pensar, babosamente repetimos “recetas” de algún manual para subseres latinoamericanos, muy triste.

La tiranía que padecemos, lleva mas de veinte años exitosamente dedicada a fomentar la idiotez que dimana el entorno, afianzada en una tecnología para fomentar la parálisis creativa y la estolidez. Pensar es una perdida de tiempo, instrumentar los conocimientos, interpretarlos y darles una utilidad racional y civilizada es una pistolada o una bolsería, dos términos venezolanos no muy elegantes -aunque no groseros- pero que reflejan bien la futilidad, lo necio, lo inútil o baladí. De acuerdo con esos parámetros la erudición es pueril, los conocimientos superfluos, el estudio una insensatez, la crítica y la autocrítica totalmente inanes.

Dentro de este paisaje deplorable vemos “florecer” teorías o pretendidas escuelas, que producirían calofrios al mas pintado, así han echado raíces algunas afirmaciones que -a mi -por lo menos- me avergüenzan. Una de ellas es el empeño de cuadrar a Rómulo Betancourt con el chavismo y el fidelismo, empeñados en preservar su pasantía veintiañera por el Partido Comunista de Costa Rica, como una tacha de infamia que contaminaría toda su actuación capital en la creación y afianzamiento de los valores democráticos. Ignorar la impronta de las ideas marxistas en el mundo, a partir de 1917 es grotesco, no se necesita ser bruto, hay que ser idiota -en el sentido médico del término- y lo mas triste es que a esa tendencia pertenecen, entre otros, jóvenes en cuya inteligencia muchos creímos.

Con igual insensatez y acritud se pulveriza al presidente Caldera por el infortunado sobreseimiento, independientemente de que algunos hubiésemos preferido un indulto, pero que en ningún caso lo hace responsable del caos actual. También la han cogido con el Doctor Arturo Ustar Pietri, cuyo enfrentamiento a la decrepitud moral y a la corrupción de la etapa final de la democracia civil era su deber como él lo entendía y su derecho como venezolano, nos guste o no.

En realidad la Venezuela que comenzó a despertar a la muerte del general Juan Vicente Gómez, de una noche muy larga y calamitosa que ocupa casi todo el siglo XIX y los primeros 35 años del pasado siglo XX, venía muy mal aperada en lo ideológico, los copeyanos contaron con la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente después de la encíclica Rerun Novarum del Papa León XIII y algunos eximios pensadores como Jacques Maritain, Maunier y ya mucho después Teilhard de Chardin. No obstante se dieron sus resbalones de principiantes. Los adecos abrevaron mas directamente en el marxismo y cohabitaron con el PCV dentro de aquella estructura frentista del PDN (Partido Democrático Nacional) por breve tiempo y desde luego en el Socialismo Utópico del siglo XIX que era pre-marxista (Fourrier, Saint Simon, Pruhhome, etc).

Betancourt hizo siempre énfasis -y le daba gran importancia- al hecho de que el partido comunista tico no estaba afiliado a la III Iternacional, ni subordinado a ella, mientras él militó en dicha organización, es decir era un partido de ideología comunista pero no sujeto o arrebiatado a la égida de Moscú. No obstante sus objetores -hasta el historiador- Elías Pino Iturrieta, en reciente artículo, no se interesan por ese hecho.

Los “resbalones” de los militantes de Acción Nacional y de COPEI se inclinaron hacia el estilo del Duce. Así, como los italianos tenían un incordio con motivo de la soberanía sobre Trieste, y desfilaban con pancartas señalando ¡Trieste a Noi! nuestros jóvenes copeyanos resolvieron hacerlo con pancartas que rezaban ¡Curazao Nuestro! y algunos resolvieron hacerlo a “paso de ganso”. Deducir de allí que los copeyanos fueran nazi-fascistas y los adecos comunistas, seria un despropósito y una visible injusticia. Simplemente eran los tanteos de unas organizaciones surgidas en un departamento estanco, rigurosamente aislado de las corrientes universales del pensamiento, un país secuestrado en el siglo XIX como hoy lo está en el pleistoceno cuaternario inferior.

Pero algo hay que señalar, que tienen en común Uslar, Betancourt y Caldera, sencillamente fueron tres enormes personalidades, brillantes y trascendentes, ¿que suscita el afán de lapidarlos en los jóvenes que creímos contestatarios y simplemente han resultado una nueva raza de corderos, uniformes y asexuados? La irritación que produce su superioridad, dejémonos de tonteras lo que aman en Pérez Jimenez no es solo su política de obras públicas con algunos logros, aman en “el estratega virgen” el verbo balbuceante que toda Venezuela pudo ver en su último mes de gobierno, tembloroso y apurado. Por eso se le quedó la maleta con varios millones de dólares en valores y efectivo, cuyo reclamo tuvo la enormidad de firmar, confesando expresamente su latrocinio. Vale.