LA REELECCION

Con la indiferencia de una comunidad internacional perezosa e inepta, la tragedia de nuestro país sigue tomando cuerpo y robusteciéndose. Una prueba de ello es la reelección de la dictadura  venezolana en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, lo cual me hace recordar de inmediato todas las veces que la comunidad internacional y sus organismos multilaterales ha dado la espalda a tantos países víctimas de la opresión y de cuántas veces en la historia este tipo de respaldos han convalidado regímenes totalitarios durante el siglo XX sin que exista una justificación convincente. Sin embargo este caso es llamativo por la infinidad de resoluciones emanadas precisamente por la ONU donde se exige la liberación de los presos políticos, por ejemplo.

Debe tenerse claro que el fallido y forajido estado venezolano, consagrado como una formal dictadura, logra sobrevivir a esta profunda crisis que vivimos gracias a la indolencia e ingenuidad, cuando no complicidad, de muchos gobiernos  y organismos internacionales. Esto es inaceptable y la voz de cada uno de nosotros debe alzarse para repudiar este tipo de acciones porque las víctimas de esta tragedia no son un minúsculo sector sino todo un pueblo cuyos Derechos Humanos les han sido violados sin que eso provoque condenas firmes y sin medias tintas, muchas veces.

En una situación extrema como la que se viene precipitando en Venezuela desde la ocupación ilegítima de Maduro en el poder el paso a una tragedia humanitaria sin precedentes en la región se aleja del tilde amarillista y se convierte en una profecía factible. El régimen no reacciona ante nada y ha dejado  de hacer todo para solucionar la muy grave crisis de nosotros y, peor aún, sólo se reduce a proferir amenazas a los venezolanos que intenten reclamar, como constitucionalmente es posible, cualquier fraude que se cometa en las elecciones del 6 de diciembre. Fraude potencial ante la negativa por parte de la dictadura de una observación internacional, por ejemplo, que garantice la transparencia del proceso electoral.

La dictadura venezolana ha dejado muy claro que se pueden violar la ley y los Derechos Humanos todos los días sin que pase nada y que en nuestro país sólo se hace respetar la voluntad de ese oscuro personaje que dirige la Asamblea Nacional pero que, en su programa semanal de televisión, deja claro no sólo sus intenciones futuras sino también quien manda realmente dentro del fallido Estado, además de las permanentes instrucciones que se envían a Miraflores desde La Habana desde hace tantos años. De esto deja constancia la declaración del fiscal Nieves desde EEUU que refleja el avanzado estado de “putrefacción” del estado venezolano que finalmente claudicó y sucumbió ante el totalitarismo elaborado en Miraflores, hecho al parecer omitido por muchos en el momento de la reelección de Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos.

Frente a esto los venezolanos estamos obligados a tomarnos más en serio nuestro país, este país en desalojo, este país naúfrago, este país de soledad y miseria, de injusticia y violencia. Estamos obligados a participar en el proceso electoral del 6 de diciembre, sí, pero también estamos obligados a ydefender esa victoria evidente que obtendremos. Tenemos que hacerlo y no puede deprimirnos el sentirnos solos porque no lo estamos. Nos tenemos unos a otros para encaminar a Venezuela hacia la libertad. Todos juntos sin más reproches debemos fortalecer este camino para la victoria del 6 de diciembre y los días que le sucederán que, sin duda, son decisivos.

Y en este trance histórico, la comunidad internacional y sus organismos deben tener mayor sentido de corresponsabilidad para aplicar los tantos mecanismos del derecho público internacional que pueden detener la tragedia que padecemos los venezolanos.

Los organismos internacionales deben dejar de sucumbir ante la inmundicia del lobby de la dictadura y empezar a  aplicar la ley. Dura lex, sed lex (dura ley, pero ley). No tenga miedo la comunidad internacional de ejercer esa función esencial. Los venezolanos no han cesado de invocar las leyes democráticas para lograr una salida pacífica de la dictadura como reiteradamente se ha pedido; pero no se puede seguir abusando de la pendejera porque eso sólo nos conducirá a una peor destrucción.

En diciembre no olvidemos que la libertad también ciñe espada.

Robert Gilles Redondo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s