Elogio de los pagapeos…

El 26 de octubre de 2013 el ilegítimo Nicolás Maduro durante el encuentro en Parque Central con sectores sociales del Gran Polo Patriótico decidió unirse, sin pensarlo dos veces, a quienes gritaban la consigna “¡Si se prende un peo, con Maduro me resteo!”.

Puede que el título les suene altisonante y de inmediato presento mis excusas por herir susceptibilidades… Pero de quien me estoy copiando es de mi admirado Pancho Herrera Luque (Boves El Urogallo, Editorial Fuentes, Caracas, 1972, p. 39-40) quien hablando de los blancos, ¨grandes cacaos¨ del mantuanaje criollo de los 1800s que se daban cita en misa de diez los domingos en la Catedral de Caracas, y de quienes el pueblo se burlaba inventándoles graciosos cuentos como el de aquella matrona aquejada de una flatulencia sonora, agresiva e incontenible, imposible de disimular, que se antojaba de acrecentarse cuando estaba en misa y de rodillas… Pero mire usted el ingenio de aquellas doñas, ¿cómo disimular aquella, tan embarazosa situación? Pues bien, llevaban a su diestra una infeliz negrita y cada vez que se le salía ¨un aire¨, la susodicha recibía un sonoro coscorrón por cochina, indecente y pasada… ¿y cómo llamar aquella chivita expiatoria…?,¡¨La pagapeos¨, pues!

También tuve un paciente cuyo síntoma, clamoroso, se asemejaba más a aquellos cohetes chicharroneros que Josefina, Manuela y Socorro Balaguer en el viejo Canoabo de Carabobo echaban a volar al aire para anunciar la salida de sus famosos chicharrones. Como mi enfermo no tenía negrita a quien culpar, cierto día se le escapó no sé si uno o una retreta de ellos, muy sonoros y contentivos de 999/1000 Unidades ¨FO¨ (abreviado UFO, como los platillos voladores), de una peligrosa combinación de nitrógeno, hidrógeno, dióxido de carbono, oxígeno y el gas de los pantanos, el metano –por cierto, el metano y el hidrógeno son inflamables, por lo que algunas flatulencias son susceptibles de encenderse con el fuego, así que en misa, aléjese de las lámparas votivas, y a la hora de la muerte, de una ¨vela del alma¨-. Pues bien estos cursis ¨flotis¨ o ¨plumas¨ poseen unefecto irritante y revulsivo sobre la pituitaria nasal o mucosa olfativa, por ello fue que un sufrido que se encontraba a su lado poniéndose de pie clamó al cielo con los brazos extendidos, a toda voz e indignado: -¨¡Señores, consíganle un catecismo a este cristiano para que salve su alma, porque su cuerpo se le pudrió y ya no tiene salvación…!¨.

  • Aventuras de un flato emboscado…

Ida por vuelta, solíamos ir Graciela y yo los sábados, los domingos o ambos con nuestros tres hijos y algún amigo al Club Playa Grande en el Litoral Central. Eran momentos para relajar el espíritu y convivir en familia a la orilla del mar. Siempre llevaba un libro. Rara vez podía hacer una lectura completa de su contenido. Había que estar pendiente de los niños y sus travesuras. Aprovechaba también para trotar en medio de aquel calorón. Cuando pasaba por el patio de bolas, veía a mi dilecto amigo, el doctor Oscar Beaujon Rubín con su cuerdita. El espíritu del alcohol hacia que siempre me dijera alguna ¨repugnancia¨, pero bien, a los buenos amigos todo se les perdona. Luego nos íbamos a la Capitanía, cerca de los yates anclados. Comprábamos carnada para que nuestros hijos ¨pescaran¨ unos desafortunados pececitos no muy robustos y esmirriados. Y entonces venía el almuerzo, por supuesto pescado fresco, mariscos, ensalada de aguacate… Completado el día nos regresábamos a Caracas para evitar la cola interminable, ese tráfico que lo sacaba a uno de quicios…

Una tarde de esas, una sobrinita que tendría unos cinco añitos, comenzó a quejarse amargamente y a llorar, al tiempo que se sobaba su distendida barriguita. Con tanta zambumbia que comían nada tenía de raro. Como buen médico, para mis adentros me asusté mucho, pensando en apendicitis aguda, obstrucción intestinal, invaginación intestinal y otras pendejadas que se nos ocurren sólo a los médicos acerca de nuestros queridos quejosos y ansiaba el regreso para llevarla a la Clínica.

Gustavo, nuestro segundo hijo –siempre ocurrente- nos dijo en un momento dado con ánimo despreocupado,

-¨¡Eso no es nada. Es que mi primita tiene un peíto atracado en las tripas…¨!

Nadie le paró bolas a su comentario, pero al cabo de unos minutos un peote largo, sonoro y tartamudeante, como la explosión sucesiva de múltiples cohetes chicharroneros[1] salvadores, en un momentico, la libraron de su pena. A no dudar, Gustavo a quien no le gustaba la medicina, había hecho un buen diagnóstico, un diagnóstico certero y correcto…

Los seres humanos producimos una media de entre 400 y 1.200 cm3 de gases diarios como resultado, especialmente, del aire que deglutimos al masticar, fumar, beber…, y por la descomposición de los alimentos en el intestino, un tercio del total. En personas sanas, la frecuencia de evacuación de gases a través del recto es variable. Se calcula una media de 10-14 expulsiones de gases o flatos al día. Para que no se crea que soy sujeto de mal gusto y peor educación, traigo en mi defensa a Hipócrates 420 a.C.: “Si es posible, es preferible liberar la ventosidad silenciosamente, pero mejor que contenerla y acumularla internamente es liberarla con ruido”. Además, Pierre-Thomas-Nicolás-Hurtaur(1719-1791), escritor e historiador quien pubadlicó en 1751 el ensayo físico teórico «El Arte de tirarse pedos» cuyo extracto es el siguiente: “Es en el mundo social donde el pedo puede tener sus mejores desarrollos, ya sea para iniciar una conversación, para hacer callar a un contertulio fatigoso o como salida triunfal en una disputa dialéctica. Hay que ser claro: el pedo es un acto de afirmación existencial solo al alcance de aquellos que han conquistado su libertad más allá de los prejuicios sociales”. Milan Kundera (1929) escribió la novela «La insoportable levedad del ser» (1984). En ella, la madre de Teresa se tira pedos como ilustra el siguiente pasaje: “Luego la madre dijo: «Teresa no quiere hacerse a la idea de que el cuerpo humano mea y echa pedos». Teresa estaba roja de vergüenza pero la madre continuaba: «¿Hay algo de malo en eso?» y ella misma respondió de inmediato a su pregunta: soltó una sonora ventosidad. Todas las mujeres se rieron…”. O, si no les satisfizo, ¿Qué tal François Rabelais (1494-1553)?, que escribió en 1532 «Gargantua y Pantagruel» y en dicha obra se refiere al prodigio de un pedo que hizo temblar la tierra nueve millas a la redonda… Esta vez no nos referiremos al famoso ¨pedo de Atanasio¨ capaz de fijar el fin de una época y el inicio de otra.

La erudición en nuestra época sufre un momento trágico en Venezuela: Nuestra ¨cancillera¨ ha llevado el blasón revolucionario a varios eventos internacionales que han generado una pizca de vergüenza entre sus compañeros; sirva el comentario para mencionar entre otros, el ocurrido sábado 12 de septiembre cuando uno de los presentes en Quito dejó conocer que sus pestilentes flatulencias le hicieron la vida cuadritos a sus pares, los cancilleres que acudieron al encuentro para tratar de lograr un acuerdo en presencia de los cancilleres de Ecuador, Uruguay, Colombia y Venezuela, luego de que el régimen de Maduro expulsara a cientos de colombianos de Venezuela. El acuerdo no se dio, se ignora si por efecto negativo de los efluvios de una flora intestinal desbocada y agresiva, o si porque no había ningún genuino interés porque se diera… En medio de un tema tan espinoso como pestífero, es mi deber aportarles algunos consejos tendentes a no espantar amigos o contertulios, o acabar con la luna de miel cuando una vez en la cama y bajo la misma cobija, alguno de la pareja deje escapar un desliz… Disminuya el consumo de carbohidratos, legumbres –garbanzos, caraotas y lentejas- y bebidas gaseosas; elimine de su dieta verduras como coliflor o col; evite la ingestión de frituras; coma cocidas las verduras de hoja como acelgas y espinacas; el pescado –si lo consigue o no se infarta al conocer el precio- ingiéralo hervido o asado; la carne dura y mala que se consigue quítele la grasa y ásela; coma masticando despacio y con la medida que impone la dieta revolucionaria; prefiera al café, las infusiones digestivas.

  • Y hablando en serio…

Certeza existe que los ¨pagapeos¨ de estos últimos tres lustros hemos sido los venezolanos, sea que comulgáramos con el difunto y sus comando de ladrones –mientras duró la chequera alegre-, o quienes como algunos, oteáramos el desastre que inminente nos aplastaría como nación y como pueblo. Como ilustró el Dante en La Divina Comedia presenciamos las horribles consecuencias de quienes se han dejado llevar por los vicios, las bajas pasiones y los peores sentimientos; esos que al paso del tiempo, se han ido multiplicando y agravando sin que ya no puedan poner marcha atrás, ocurriendo la previsible situación de contagio de todo aquel, en quien flaqueando sus fuerzas morales se acerca al virulento y contagioso banquete del tesoro público: Mire esa cantidad de jóvenes llamados bolichicos, enriquecidos de un día a otro, ofensivos con su riqueza mal habida, ejemplo maldito para quienes les rodean. Mucho ha sufrido nuestro pueble presenciando la pérdida de todo lo que era grato, inclusive el paisaje pues no podemos estar tranquilos en ningún escenario donde la garra delincuencial no pueda alcanzarnos.

Se secó la tierra donde el chavismo sembró el socialismo y todo cuanto de ello quedó fueron las ideas delirantes de un narcisista redomado imaginador de un glorioso futuro, falsas promesas, implantación de la pereza que lleva a la tutela y la ignorancia, palabras infladas por flatulencias, primeras piedras oxidadas, juramentos abjurados, la constitución pisoteada y pura pestilencia en las altas esferas de la política gubernamental. Ha llegado el momento de pedir cuentas y exigirlas en forma rigurosa, de despojar a quienes nos han despojado, de juzgarlos con justicia y con perdón pero sin olvido, así que se vean obligados a volver sus ojos sobre sí mismos y que en un relámpago luminoso puedan ver lo execrable de los despojos de su alma, y parodiando a Giussepe Verdi en su pedido: ¨lo que exijo es que aquellos que nos gobiernen sean ciudadanos de gran talento y de una honestidad intachable¨. La oportunidad del 6 de diciembre debe ser un castigo para  quienes han dejado al país lleno de huérfanos y corazones destrozados.

¨Así como en la guerra no podemos enfrentar a un tanque con una bayoneta, en la política no podemos enfrentar a un dictador con un lenguaje sublime¨ Fernando Mires.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s