La Villa Heroica de Cayetano Redondo

De Burgos a Salamanca a través de los siglos y luego arribados a las costas embravecidas de Cartagena de Indias, la familia Redondo establecía su casa en la extensa planicie de San Antonio del Táchira, dedicados a la ganadería, el comercio y la regencia política en aquella incipiente región colonial. Fue Juan Redondo, oriundo de Salamanca, el primero en llegar en 1750, y por documentos de época se sabe estuvo en Coro y Maracaibo desde donde partió hacia Santa Fe de Bogotá en 1753, pero en el camino se estableció en San Antonio del Táchira a mediados de 1754. Dicha ciudad había sido fundada el 2 de octubre de 1724 por Eugenio Sánchez Osorio con media de ganado por territorio. Allí, muy cerca de la piedra fundacional fue desarrollándose la villa de San Antonio. A escasa media cuadra de la iglesia del pueblo era asentada la casona de Juan Redondo quien fue haciéndose un importante comerciante por los flujos comerciales que allí convergían desde La Grita, San Cristóbal, Cúcuta y Pamplona.

Apenas ocho años después de su llegada y luego de un viaje a Bogotá Juan Redondo casa con Marta Moreno, mestiza de La Grita y nacen tres hijos José Juan Claudio, María Celestina y José Cayetano. Éste último el 1 de agosto de 1764. Será por él, por Cayetano, que nuestra historia familiar consigue sostenerse tras los violentos 49 años en los que se convertía su vida. El primer de aquellos incidentes fue apenas a sus 17 años cuando participa bajo el financiamiento de su padre en el Movimiento de los Comuneros en el que participaron las seis amazonas que tomaron por asalto el estanco del tabaco en la zona llamada hoy Peracal, a las afueras de San Antonio, lindero final de las extensas tierras propiedad de Juan Redondo. En 1791, Cayetano casa con María Dolores González, de quien enviuda en 1799 y con quien no tiene hijos. Vuelve a casarse el 4 noviembre de 1802 con María Concepción Bárbara Ramírez de Mendoza, hija de españoles establecidos en Maracaibo y según documentos de la antigua Iglesia de San Antonio bautizan una hija de nombre Juana María, a quien dan sepultura en ese mismo templo en 1804.

Cayetano Redondo

El 1 de marzo de 1813 Cayetano y Simón Bolívar se encuentran en la vieja casona familiar de los Redondo y será unos días después el 13 de marzo de ese mismo año que Bolívar le designa Comandante del Ejército patriota y Capitán de la Valerosa Villa Heroica de San Antonio del Táchira. Hay registro de al menos diez visitas de Bolívar a San Antonio en una de las cuales ofrendó una espada a la memoria de Cayetano y que fue donada por la familia Redondo a la Nación y se encuentra en el Museo Bolivariano de Caracas actualmente.

Tras la autorización del Congreso de Colombia a Bolívar para invadir a Venezuela con la llamada “Campaña Admirable”, El Libertador y Cayetano se reúnen en la Villa del Rosario para afinar los detalles de la arremetida del ejército realista comandado por Bartolomé Lizón quien venía desde Maracaibo a detener la arremetida patriota. Bárbara, la esposa de Cayetano, era enviada con siete meses de preñez a Pamplona donde residió hasta 1815 cuando retornó a San Antonio del Táchira. Junto a ella se habían ido José Juan Claudio, quien moriría en Quito en 1820, y María Celestina, quien moriría en un convento de Bogotá en 1826. La suerte estaba echada. El padre de Cayetano, Juan, había muerto en 1780 y su madre Marta, decidió permanecer junto a su hijo en San Antonio.

Al despuntar el sol, de aquel 13 de junio de 1813, ya se cumplía desde horas de la madrugada la misión de Cayetano: resistir la invasión de Bartolomé Lizón y sus mil hombres. Una resistencia en la que participaban seiscientos hombres al mando de Cayetano, entre los que contaban Antonio María Pérez, oriundo de Rubio, y Eleuterio García, capataz de la hacienda de Cayetano y su segundo al mando. Eleuterio sería beneficiado tras la guerra con extensas tierras en los precipicios de La Mulera (entre San Antonio y Capacho) que le darían fama a su bisnieto Juan Vicente Gómez.

La violenta resistencia diezmaba con rapidez al bando patriota y ya cercanos a la hora del mediodía de aquel día patronal, la derrota estaba escrita. Los cañones adquiridos por el propio Cayetano ya estaban en manos de Lizón y su pequeño ejército que era casi la totalidad de hombres de San Antonio casi aniquilado. García huyó por órdenes de Cayetano a la Villa del Rosario junto a uno 50 hombres que cubrían el paso hacia lo que hoy se conoce como Ureña.

Atrincherado entre la iglesia y la plaza mayor, Cayetano optó por no rendirse y se hizo volar con el cañón. El moribundo fue ajusticiado por el propio Lizón, quizá en un acto de misericordia final o de continuación del odio con el que pretendía sostenerse la corona borbónica. Además Lizón decapitó a mi tatarabuelo y en una bandeja de plata de la casa parroquial se acercó hasta la vieja casona y la presentó a su anciana madre Marta Moreno quien, ante el capitán español y mirando la bandeja, respondió con aplomo y resignación a tan grotesca escena: “y si diez hijos hubiese tenido, hubiese querido que me trajera a los diez así”. Marta, moriría en diciembre de ese año 1813.

Tras terminar de ser descuartizado en cuatro partes el cuerpo de Cayetano, sus restos fueron estacados en los cuatro puntos cardinales de San Antonio del Táchira como escarmiento a los pobladores por haber apoyado la causa patriota.

Dos años después volvió Bárbara de Mendoza de Redondo con su hijo José Juan, el único sobreviviente de aquella familia establecida en el Táchira en 1754. José Juan Antonio tendría un único hijo, José Antonio, quien llevaba dichos nombres por su padre (José Cayetano) y por el santo que testimonió en su fiesta patronal el martirio.

Arriba: Requiem del Centenario de Cayetano Redondo el 13 de junio de 1913. Abajo: Bicentenario de la muerte de Cayetano Redondo, misa presidida por el Exarca de los Griegos Melquitas Católicos, su excelencia Georges Kahhale, 13 de junio de 2013.

Mi bisabuelo, José Antonio, como en señal de protesta ante ese destino que pendió literalmente de un hilo, casó con Sofía Castro, oriunda de Capacho, hermana del Cabito, con ella tendría 18 hijos, a quienes repartió en vida todas sus propiedades que a duras penas sobrevivieron a la vorágine fronteriza hasta mediados del siglo XX. De su abuelo, el capitán Cayetano Redondo, quedó el recuerdo de la gloria que en la mañana del 13 de junio de 1813 ofrendó a la causa de independencia de este país. Y hoy por hoy una vieja casona en San Cristóbal, así como sus descendientes por todos lados. Uno de ellos, mi abuelo, casado con Rita Rodríguez Pérez, oriunda de la hacienda El Mineral, hoy Las Dantas, hacia Rubio, de la misma casa del presidente Carlos Andrés Pérez Rodríguez y de Blanca Rodríguez de Pérez.

Sesión Solemne del Consejo Legislativo del Táchira y del Concejo Municipal del Municipio Bolívar en la que fue entregado el Gran Collar de la Orden de Cayetano Redondo a Robert Gilles Redondo.

El 13 de junio de 2013 se celebró el Bicentenario de Cayetano Redondo, ocasión que permitió develar una estatua en su memoria en la otrora Plaza Mayor, crear la Orden Cayetano Redondo en tres clases, incluido un Gran Collar. Sus restos simbólicos, compuestos de los cuatro puntos cardinales de la Villa Heroica de San Antonio del Táchira, fueron desfilados con honores militares y el cofre que los contiene permanecen en capilla ardiente al lado de la Catedral de San Cristóbal en la sede de la Sociedad Bolivariana a donde fueron traslados por negativa de nuestra familia, a que en ese año, fuesen trasladados al Panteón Nacional.

Capilla Ardiente de los restos simbólicos de Cayetano Redondo.